CONSEJO A LAS MUJERES


Escuchen, mujeres queridas,
lo que vamos a cantar,
lo que vamos a cantar,
lo que vamos a cantar.
Para cantarle a ustedes,
mujeres queridas,
henchido de placeres,
voy a pulsar mi lira.
Ustedes son las dueñas
de la inspiración,
y con mujeres sueña
mi amante corazón,
y con mujeres sueña
mi amante corazón.
¡Sí! Oigan mi cantar.
Oiganlo ustedes, óiganlo.
Voy a aconsejar a las mujeres:

Señorita, oigan ustedes,
tengan más moderación,
porque el hombre lo que quiere
es verla en perdición.
A las muieres casadas
yo les voy aconsejar,
que la muier no vale nada
si no se da a respetar.
Para terminar les pido
esta máxima aprender:
la mujer ame al marido,
y el marido a la mujer.