LAGRIMAS DE CABARET


Esta madrugada la ronda nocturna
se puso las botas en su recorrido
fueron allanando to's los cabarets.
De allí se llevaron todas las mujeres
que estaban bailando y a La Galleguita
le echaron el guante en un dos por tres.
La pobre lloraba y se disculpaba
con la Polic¡a, "No vaya a arrestarme
que me da vergüenza tanta humillación.
Mire que yo tengo mi hijito enfermito
que me esta esperando. No me lleve presa,
por Dios se lo pido, ¡tenga compasión!"
La guardia furiosa, no escuchó los ruegos
de La Galleguita; junto con las otras
las fueron cerrando dentro del patrol.
Algunas gritaban, las otras cantaban
y ella lloraba por su hijito enfermo
que la está esperando en su habitación.
Cuentan los vecinos que su pobre niño
pasó to'a la noche esperando ansioso
el pronto regreso y la bendición
de su pobre madre que está detenida
sin haber motivo. ¡Que triste es la vida
de esas mariposas que venden amor!