A LA ORILLITA DEL RIO
Ven a orillitas del rio, paloma mia;
ven que ya está naciendo la luz del dia.
¡Ay! Ven, que por ti tan sólo mi barca espera
junto a la ribera de un frondoso cañaveral.
¡Ay! Ven, pues, ensueño mio,
que por el rio mis sinsabores
te cantaré al rumor de corriente
tu hermosísima frente
descansaría y coronaré.