TEMPESTAD EN EL ALMA


Era una noche triste, llena de sombras,
un cielo tenebroso de tempestades.
Entre los verdes pinos silbaba el viento
una canción de angustia y de pesares,
vagando en las penumbras de mi pobre vida,
Huyéndole al destino que se complace
en ensordecer mi lira, llena de rimas,
llenándome el camino de tempestades.
¡Que extraño sortilegio rige mi vida,
vida que ya no es vida porque se ha muerto!